Planeación
Una simbiosis Destino-Camino, Camino-Destino

La planeación es el primer paso del proceso administrativo, es el arte de pensar antes de actuar, es establecer una visión, es definir un rumbo. La planeación permite enfocarse en un destino para después emprender el camino. Es la señalización que nos permite optimizar los esfuerzos y la energías tanto las personas como de los negocios y los equipos de trabajo.

Claro está que es más fácil decirlo que hacerlo, particularmente en escenarios de mucha turbulencia, de mucha confusión. Entre más nubarrones existan en materia de incertidumbre personal, emocional, económica, política, legal y tecnológica; más complejo, pero al mismo tiempo más indispensable resulta planear.

Un elemento fundamental de la planeación está en mantener siempre la vista al bosque y no en los árboles, el bosque es lo importante, los árboles son lo urgente. Si nos concentramos en lo urgente podemos perder lo importante, es decir, "un árbol no hace un bosque", o dicho de otra manera "una golondrina no hace verano". Viejos adagios de la alta dirección.    

Es muy importante definir siempre una visión de futuro, sin duda te permite llegar más rápido, más lejos, más fuerte y más consolidado, que si vas a palos de ciego.

La planeación y la visión de futuro son el GPS o la brújula que nos indica el camino que debemos tomar, es necesario siempre mirar hacia adelante y metafóricamente tomar el volante y acelerar buscando dicho destino.

La planeación es el establecimiento de objetivos y metas para llegar a ellos a través de estrategias o caminos trazados para un fin determinado. Primero se debe de analizar las cosas, definir los momentos o lugares en donde se encuentra algo o alguien, definir las llegadas, determinar los recursos humanos, materiales y técnicos con los que se cuentan, y establecer los pasos que nos permitirán arribar hasta el punto que previamente hemos determinado.

Como corolario es vital entender que nadie puede desear o pretender llegar un destino sin establecer un camino o caminar sin tener un destino. Esta simbiosis es inevitable para no vivir haciendo castillos en el aire.

La reflexión final es que "No hay viento favorable para el que no sabe a dónde va". Cartas de Séneca a Lucilo.

Planeación
Ramón Sendel
11 noviembre, 2019
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